“Santiago 5:4-6 “He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia”

No hay tema del corazón del hombre que no sea tratado en la Palabra. Santiago continua hablando a los ricos y poderosos. Toca el tema del abuso laboral del patrón, y nos da una nota de esperanza al saber que Dios escucha el clamor del oprimido.

Mal común del tiempo del capitalismo voraz donde la ganancia prevalece sobre el bienestar de quienes con manos, mente y corazón generan la riqueza que engrosa las arcas del patrón y les hacen su vida más placentera.

Realidad desafortunada de nuestro tiempo el desbalance entre quienes todo tienen y quienes apenas subsisten. Entre quienes tienen la capacidad de solucionar problemas ajenos y quienes no alcanzan oportunidad alguna para resolver sus dramas particulares.

Cada uno de nosotros es poderoso señor sobre alguien en la cotidianidad.

A la luz de este pasaje, revisemos nuestras actitudes.  No se necesita ser un rico poderoso para ser un vil patrón movido por la iniquidad.

Leer la Palabra sin la aplicación en lo cotidiano es vano ejercicio. No es asunto del volumen de dinero en nuestras arcas, es asunto de la actitud hacia el prójimo en posición de subordinado. ¿Tienes servicio doméstico en tu casa? ¿Cómo nos manejamos con esas personas? ¿Somos justos con aquellos que nos prestan su trabajo, sus servicios, tiempo y vida? ¿Qué escucha Dios de la boca de nuestros subordinados?”

365 Reflexiones…330

Noviembre 26

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