“Santiago 5:12 “Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación”

 Severo recordatorio de las instrucciones de Jesús en Mateo 5:33-37

Santiago maneja la cotidianidad del hombre. Este llamado tiene severa importancia para el cristiano de su época y el de hoy: los pactos de Dios no admiten juramentos de hombres para lo que ha de venir en cualquier tema.

Un solo pacto, un solo juramento, para con Dios.

Los juramentos suelen venir en medio de la desesperación cuando el ego no es suficiente garantía para cumplir o en el pecado cuando sabemos que no habremos de cumplir o en la duda que nos lleva a valorar más un juramento que la voluntad de Dios actuando en nuestras circunstancias.

En el pasaje 4:13-14 Santiago advierte, y sugiere qué hacer, a aquellos que aseguran lo que creen van a hacer o habrá de ser según su vano entendimiento.

Aquí, en el verso 12, Santiago nos trae un severo llamado que viene en línea con lo que Jesús instruye en Mateo 5:33-37. En Mateo 5:34 Jesús nos dice: “Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;”

Los “no” más no de todos los “no”, son los “no” de Cristo, de manera que: ¡No juremos!

Santiago cierra el verso 12 con las instrucción de Jesús en Mateo 5:37 “Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede”

El si más importante es nuestro sí a Cristo, pero ¿fue un sí real o vano juramento? ¿Entendemos el valor de nuestros “si” y “no”? ¿Juramos?”

 365 Reflexiones…333

Noviembre 29

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