“Santiago 5:19-20 “Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados”

 La responsabilidad de hacer volver a los extraviados.

Santiago exhorta, vehementemente, a hacer volver a quien estuvo en la verdad y se ha extraviado, y lo hace con el severo recordatorio de que es asunto de muerte.

Es un llamado urgente a la iglesia para velar unos por los otros.

La integridad del corazón de la fe se diluye en la medida que nos vamos alejando del corazón de Cristo, navegando, aún con Cristo por bandera, pero a favor de la corriente sobre las aguas del pecado ajeno, que vemos y que callamos. Nada hacemos.

¿Hacemos algo con aquel que vemos extraviado? Cristo no es un simple discurso con el que florear. Es fuente de verdad y fuerza para usar el amor como arma esencial contra el pecado, propio y ajeno. Cristo es la esencia que sostiene la integridad de fe en lo que somos, hacemos, decimos y pensamos. Cristo nos hace hacedores de Su Palabra.

¿Entendemos la vida eterna? Si vivimos el amor por el prójimo como se nos instruye, la muerte espiritual debería dolernos absolutamente, en tanto conocemos la promesa de vida eterna y la sentencia de muerte.

Santiago cierra su carta con un llamado urgente a la acción dentro de la iglesia misma. Es un recordatorio de la esencia del llamado al Evangelio, para aquellos que están extraviados, habiéndolo conocido. Es un llamado urgente a ser “hacedores de la palabra, y no tan solo oidores”

Santiago nos confronta al responsabilizarnos de hacer volver a quien está extraviado.

¿Cuántos hemos ayudado a volver? ¿Hemos sido responsables?”

 365 Reflexiones…336

Diciembre 2

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