“1 Pedro 1:6-9 “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas”

Vivimos en lo cotidiano el gozo de la salvación por medio de la fe, cuando en las pruebas y circunstancias adversas nos vale más la esperanza de Sus promesas que lo circunstancial del dolor y la aflicción.

El misterio del amor de Dios es sobrecogedor, en tanto la esperanza, la paz y el gozo que genera burla todo viso de “racionalidad” en el corazón del hombre, generando lo que declara gloriosamente el autor de Hebreos en 11:1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”

Amar y creer en  Jesucristo, sin verlo, es descansar en la certeza de sus promesas en la convicción de que Él vive y reina.

Vencer la “racionalidad” del corazón para vivir por fe, es evidencia del poder de la gracia de Dios moldeando el corazón. No hay manera en que por racionalidad humana podamos experimentar lo que la fe genuina genera. Sólo por el poder de la gracia de Dios.

La salvación es del Señor, ¡Declarémoslo!

Efesios 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”

¿Evidenciamos el gozo de la salvación?

365 Reflexiones…340

Diciembre 6

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