“1 Pedro 2:13-16 “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios”

Ante los problemas nacionales, agobiantes, sofocantes, indignantes, vivimos el absurdo y contradictorio mal presentimiento que minimiza la buena voluntad de Dios para con Su pueblo en medio del desmadre político, social y económico.

“Yo el primero”, diría Pablo.

¿Por qué dudar que la voluntad de Dios nos tenga en la situación agobiante, sofocante, indignante que vivimos? Si nos ponemos a pensar, bienaventurados somos en el marco de putrefacción regulada por el corazón caído llamada sociedad.

Marcar la diferencia con el bien en un ambiente decididamente turbio.

No fueron los clavos, fue la esperanza. Mantener la calma en medio de la bacanal absurda de dolor que arropa nuestro tiempo y nuestro país, sostenidos por la misma esperanza que sostuvo a Cristo en la cruz.

En Cristo somos libres aunque las circunstancias parezcan barrotes de una cárcel imposible, dirigida por el pecado y la maldad, la injusticia y el dolor. Pedro nos conmina al sometimiento ante la institución humana, rey o gobernantes.

Dice el dicho que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. ¿Será que la maldad acumulada del pueblo dominicano es causa del desastre institucional de este ensayo de democracia que lleva ya cincuenta y cuatro años?

2 Crónicas 7:14 “si se humillare mi pueblo…” ¿Será que olvidamos ante quién debemos humillarnos? ¿Será que nos humillamos ante un dios equivocado?  Lamento sospecharlo”

365 Reflexiones…351

Diciembre 17

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