“1 Pedro 2:13-16 “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios”

¡Perdón por repetir!, pero es que la vigencia del pasaje para el tiempo que nos toca es esencial.

En tanto cristianos, por el planteamiento inicial del pasaje, estamos llamados a someternos a toda institución humana que suponga la autoridad del la ley, pero ese sometimiento está sujeto a nuestra sumisión a la Ley moral y práctica de Dios. Pero, ¿evidencia mi cotidianidad esa sumisión ante Dios?

El mensaje al pueblo de Dios en el pasaje es simple: Por causa del Señor, porque es Su voluntad, hagamos el bien, como siervos libres de Dios, para callar la ignorancia de los hombres insensatos.

Marcar la diferencia haciendo el bien, independientemente del entorno enrarecido, agobiante, arrogante, corruptor, violento, decepcionante que arropa el aire que respiramos y que nos pone a pensar, desde nuestra duda pecaminosa, en un exilio social moderno y voluntario, como ermitaños en medio de la jungla de cemento o como gente de clausura en el corazón de la ciudad.

Vivir por causa del Señor debería darnos la libertad de corazón para entender que su voluntad, eterna, está por encima del trago amargo de la bacanal corruptora de los gobiernos, de la decadencia moral de los tiempos, del espanto  con que la violencia absurda mancha cada nuevo amanecer.

Que la esperanza en Su buena voluntad sea más fuerte que nuestras dudas pecaminosas, curables.”

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Diciembre 19

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