“1 Pedro 2:17 “Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey”

Cuatro puntos esenciales para la vida de fe.

“Honrad a todos”, partiendo del principio revelado en Génesis 1:26 de que cada hombre es portador de la imagen de Dios y conforme a la semejanza del Dios trino, la honra de cada hombre es obligación. ¿Plantea esto la honra del pecado del hombre? ¡Absolutamente no!, el planteamiento busca el respeto por la vida misma que es potestad de Dios. ¿Supone entonces que debemos callar ante el pecado ajeno?, ¡Absolutamente no!, si así asumiéramos, la confrontación necesaria con el Evangelio sería imposible.

Honrar lo bueno. Reconocer los “puntos de luz” del más malvado de los hombres. Por decir y para entender, Ponga el peor apellido del peor criminal, sanguinario, malvado. Pero fue un buen padre, esposo y amigo. Amó a los suyos. ¿Resta ese reconocimiento de esa fracción de bondad al peso de su maldad evidenciada? No. Ejemplo extremo y doloroso, pero cierto.

El mal absoluto no cabe en el corazón diseñado a imagen y semejanza de Dios. Busquemos el bien que podamos honrar.

Así como “amor no quita conocimiento”, que el odio no nos ciegue a la verdad del bien que existe, a pesar de nuestros prejuicios, válidos a veces, pero enceguecedores regularmente.

Busquemos el bien. Cuidémonos del mal. Honremos, en la medida de la bondad del corazón.

No nos afanemos. El afán nos desenfoca del objetivo en desarrollar el carácter de Cristo.

Pablo nos recuerda en Filipenses 4:8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”

 “…en esto pensad” !Dios en control!”

 365 Reflexiones…354

Diciembre 20

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