“1 Pedro 2:17 “Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey”

 Cuatro puntos esenciales para la vida de fe.

“Honrad al rey”, confieso que esta instrucción me cuesta, y en esa confesión sólo evidencio dos cosas: las falsas expectativas de una esperanza puesta en corazones caídos y que la dimensión de mi esperanza, en ciertos aspectos, no se suple en Sus promesas.

Sólo cuando sus promesas me sean suficientes, la decepción en los gobiernos de hombres no me robará el gozo de la esperanza.

El conocimiento de la podredumbre que ha corroído los tuétanos estatales en la corrupción vulgar, rampante, abusiva e inmisericorde; en el crimen de estado, inmoral, dictatorial, abusivo. El conocimiento de soluciones críticas, alcanzables con un mínimo esfuerzo  y que nunca se han dado por la voracidad inclemente con que la corrupción se roba todas las esperanzas; La sumatoria de frustraciones que la mueca de democracia que vivimos nos ha dejado, me hace esta instrucción ciertamente insufrible, y a pesar de eso debo obedecer.

Porque lo dice la Palabra, debo hacer el esfuerzo, pero ¿hasta dónde honrar al rey, gobernante o autoridad? Hasta donde sus hechos sean reflejo de su temor a Dios. Entonces, ¿Debemos deshonrarlos, odiarlos, detestarlos en su corrupción? Quisiera pensar que sí, pero no.

Isaías 44:28 y 45:1 nos dan una luz de esperanza en medio de la incertidumbre que genera la absurda corrupción estatal en nuestros países. El nombre de Ciro debería evocarnos esperanza. Aquel a quien Dios llama: “mi pastor”, “el que cumplirá todo lo que yo quiero”, “mi ungido”, “al que tomé yo por  su mano derecha”… Ciro, Rey Persa, amo de un Israel esclavizado, era instrumento de Dios.

Oremos por nuestros gobernantes, independientemente de decepciones y corruptelas, que ningún gobierno escapa a Su voluntad. ¡Esperamos!”

365 Reflexiones…357

Diciembre 23

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