“1 Pedro 2:18-19 “Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente”

 Jesús, en y por todo, es el único patrón a seguir para la formación del carácter a que estamos llamados.

Pedro, desde el verso 17, viene decantando los diferentes estadios del pueblo de Dios: Honrad a todos.  En tanto miembros de una sociedad. Amad a los hermanos. En tanto somos una familia en Cristo. Temed a Dios. Como muestra de nuestra dependencia plena a la infinita dimensión de Su poder, dominio y misericordia. Honrad al rey. En tanto es la autoridad permitida por la voluntad de Dios para  regir, por un tiempo, repito: ¡por un tiempo!, al pueblo.

Ahora, nos coloca en el rol cotidiano, absorbente, distractor, consumidor de tiempo, espacio y vida llamado “trabajo”, donde, todos, ejercemos como “criados” de algún amo; aunque seamos gerentes, directores, vice-presidentes y hasta dueños, porque el dueño es criado de su propio dinero.

Humildad y mansedumbre ante el amo, no sólo ante el bueno y afable, sino ante el difícil, es el llamado. Soportar, como Cristo soporto la carga en sus hombros de un amo que no le correspondía y que lo molió, descoyuntando cada hueso, rasgando su piel y sometiendo su dignidad al abuso, la burla y el escarnio: nuestro pecado.

No hay lugar donde el verdadero carácter del cristiano se evidencie más que en el trabajo.

Trabajo: cruz cotidiana que debemos cargar dignamente. Cuando vuelvas a tu “calvario nominal”, recuerda que el Señor se humilló y cargó peor cruz que ese jefe tuyo.  Sonríe, tu jefe es una crucecita.

¿Somos dignos criados? ¿Sufres dignamente tu “Calvario nominal”?”

365 Reflexiones…360

Diciembre 26

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