“1 Pedro 2:25 “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”

 Resumen del Evangelio: estábamos perdidos y Él nos encontró.

En Él, volvemos al propósito original de la existencia del hombre: la adoración continua del Dios tres veces santo, creador del cielo y de la tierra, a pesar de nosotros mismos y nuestra condición de  ovejas, en el más naturalista sentido de la palabra oveja, un animal muy poco inteligente.

El planteamiento en pasado de nuestro descarrío, supone el gran misterio y la evidencia de la dimensión de Su gracia: seguimos siendo pecadores y aún así formamos parte de su rebaño.

“Amazing Grace”, traducida como “increíble”, “asombrosa”, “sorprendente” Gracia, escribía John Newton en su himno testimonial. Y ciertamente, ¡Cuán asombrosa es la Gracia! que nos trae de regreso al cuido del Buen Pastor.

La vida de fe cierta, es una de sometimiento continuo y silente al Buen Pastor. Es el intento imposible y diligente por  conjugar, en el presente continuo de nuestro andar, sus preceptos e instrucciones. Es la lucha inevitable entre nuestra condición de tercas ovejas, debatiéndose entre la obediencia consciente, deliberada y diligente y el instinto errado halando en sentido contrario.

Gracia y sólo la Gracia, es el combustible que mueve la diligencia de someternos. Es por gracia, que las erradas intenciones van cediendo en el silencio del corazón. Es por gracia que el silencio se vuelve aliado de nuestro mejor obrar. Es por gracia, que ovejas descarriadas se tornan en redil dependiente del Buen Pastor.

Juan 10:1-21, lectura necesaria para dimensionar este corto verso de Pedro.

Salmo 23, lectura complementaria para entender el estado en que debemos estar como ovejas del Buen Pastor.

¿Evidencia nuestra cotidianidad lo que declara el Salmo 23? ¿Volvimos al redil? ¿Soy Su oveja?”

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Diciembre 28

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