“1 Pedro 4:6 “Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios”

El antes y después de Cristo, divide la historia del tiempo universal y también nuestro tiempo personal.  ¿Antes o después? ¿Dónde estamos?

La analogía de estar muertos en el pecado en contraposición a estar vivos en Cristo, define el lugar donde estamos en el tiempo real de nuestra vida de fe, de este lado de la gloria.

¿Vivimos cotidianamente como antes o después de Cristo? ¿Cuánto de Cristo hay en la cotidianidad de nuestra vida en tiempo real, presente, continuo? ¿Cuánto juicio del mundo cae sobre nosotros por vivir en Cristo?

Muertos al pecado por el evangelio para ser juzgados por el mundo, pero vivos en espíritu para ser juzgados por Dios.

Pablo, en Efesios 2 nos coloca en la justa dimensión de lo que somos en o fuera de Cristo: vivos o muertos. Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,”  ¿Seguimos muertos? ¿Estamos vivos? o ¿Estamos “entubados” y en coma, como vivos pero muertos?

O estamos vivos o estamos muertos.

Reina-Valera 1960 (RVR 1960) titula a 1 Pedro 4 como “Buenos administradores de la gracia de Dios” y a Efesios 2 como “Salvos por gracia”, ¿Vemos la conexión?, es por gracia que hemos sido levantados de la muerte en el pecado para por gracia vivir en espíritu para con Dios. Pedro y Pablo, saben y nos exhortan a honrar en lo cotidiano la gracia con que hemos sido salvados por medio de la fe en Cristo, autor y consumador del único sacrificio válido para la hora del juicio: su muerte y resurrección.

Renuévanos Dios por amor de tu Nombre”

365 Meditaciones…12

Enero 12

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