“1 Pedro 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados”

Analogía del amor de Dios: a pesar de nosotros, nos amó y nos ama, incondicionalmente.

El valor del amor ferviente a que Pedro nos conmina, como hermanos en Cristo, está en la capacidad de ser amor, a pesar del pecado de aquellos a quienes se ama, y actuar para librarlo de ese pecado. Pedro escribe a cristianos, no a “inconversos”.

El amor evidenciado al hermano, es extensión de la gracia recibida.

No puede amar fervientemente quien no es consciente de la dimensión del perdón recibido. ¿Somos conscientes?

Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”

Extendernos en amor ferviente y velar por el corazón del hermano caído, no solo en la adversidad circunstancial del problema de salud, financiero, emocional, sino en su pecado, es compromiso y deber ante Dios.

¿Cuán ferviente es nuestro amor por los hermanos en Cristo? ¿Estamos atentos, dispuestos, pendientes y alertas?

Pedro nos llama a amar de tal manera que el pecado ajeno nos sea urgente.

Predicar al hermano errado es usar el poder de Dios como Dios quiere que lo usemos. Para proteger, cuidar. Para salvar de la muerte del alma, por amor al hermano.

Santiago 5:20 indica: “sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados”

Pablo en Romanos 5:20(b) recuerda: “mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;”

¿Estamos siendo instrumentos de amor y gracia en las manos de Dios, para con los hermanos en Cristo? ¿Amamos realmente? 

Ayúdanos Dios a amar como instrumentos de tu gracia”

365 Meditaciones…14

Enero 14

Advertisements