“1 Pedro 4:10 “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”

Una instrucción monumental para corazones caídos luchando consigo mismos, ser administradores del mayor regalo recibido: la gracia multiforme de Dios.

Ningún cristiano está incapacitado para ministrar de la gracia recibida.

Todos, en mayor o menor grado, al ser hijos de Dios, receptores del perdón para salvación por medio de la gracia, llevamos la llama de algún don con el cuál ministrar.

Deshonramos la gracia en nuestra pasividad ministerial.

Lo multiforme de la gracia, otorga y siembra dones en el corazón que debemos descubrir, cultivar, compartir y administrarlos en ministración a quienes no conocen esa gracia, ni a aquel por medio de quien se otorgan: Jesús.

El objetivo de la ministración por medio de los dones es la unidad del cuerpo de Cristo por medio del mover del Espíritu. La diversidad de dones viene a complementar a todos, por medio de su ministración, como un solo cuerpo, como la iglesia de Dios.

El tema de los dones es complejo. La dilución de la santidad y sanidad,  y el retorcimiento de esta verdad sobre los dones, lleva al desorden dentro de las iglesias que se descuidan. Así vemos hoy “N” cantidad de “profetas” y “apóstoles”, de “lenguarajes” que nadie entiende pretendiendo ser “lenguas angelicales”, de sanadores irreverentes burlando el dolor ajeno para beneficio propio.

Lecturas urgentes sobre este tema son 1 Corintios 12 y 13, donde el pequeño gran Pablo, los aborda. En  1 Corintios 13:2 Pablo da la clave de todo argumento sobre los dones “…y no tengo amor, nada soy” 

El amor de Dios obrando en el don, valida su verdad.

¿Administramos la gracia por nuestros dones en amor verdadero? ¿Reflejamos Su gracia? ¿Somos creyentes pasivos?”

365 Meditaciones…16

Enero 16

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