“1 Pedro 4:12-13 “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría

Imaginemos el planteamiento del primer siglo hoy: nos persiguen para matarnos por nuestra fe en Cristo Jesús. En ese contexto escribe Pedro. ¿Cómo reaccionaríamos?

Ahora imaginemos el planteamiento de lo cotidiano hoy en nuestra cómoda posición: podríamos ser objeto de burla por vivir nuestros valores cristianos ¿Claudicamos a los valores para no ser sometidos a la burla, para acomodarnos a los tiempos? ¿Estamos cediendo ante el mundo? ¿Cuánta falta de compromiso evidencia mi cotidianidad?

La fuerza de un corazón comprometido con el Evangelio se fundamenta en el poder que venció al pecado en la cruz del Calvario.

El gozo en medio del padecimiento es tema recurrente en esta carta. Aquí nos recuerda que somos participes de los padecimientos de Cristo, no porque aportemos algo a su obra, ¡absolutamente no!, sino porque sostenidos en la fe a través de la prueba, nos acercamos al carácter del Hijo que se aferró al madero, no por los clavos, sino por la esperanza en la promesa de la gloria venidera.

El pequeño gran Pablo exhorta a su Timoteo en 2 Timoteo 1:7-8 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,”

Padre cédenos al privilegio de vivir en ese espíritu de poder, de amor y dominio propio, sin temores, para honrar tu promesa y mantenernos firmes en Ti, amén”

365 Meditaciones…18
Enero 18

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