“1 Pedro 4:12-13 “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría”

Sufrir gozosos y confiados.

Gozo y confianza en el fuego de la prueba o la aflicción: paradigma y paradoja del cristiano.

Dios nunca abandona a sus hijos, porque todo propósito de Dios en nuestra vida nos lleva en Su voluntad y a la promesa de vida eterna.

Cuando un corazón asimila y vive por la esperanza en la promesa de la vida eterna, el limitado horizonte que la carne se impone en el dolor de la prueba se disipa y un glorioso amanecer lo empuja a seguir gozoso y firme en medio de la noche oscura y temporal de la adversidad.

Si miramos todo lo vivido como prueba o adversidad y  nos vemos hoy, podemos entender que en todo tiempo Su mano nos ha sostenido. Ver su obrar en medio de la adversidad pasada, como dato histórico de nosotros mismos, debería ser acicate que mueva la esperanza en el tiempo presente.

La esperanza inquebrantable en Sus promesas es el paradigma del cristiano y el gozo en la adversidad, la gran paradoja que el mundo no entiende.

Filipenses 4, completo, es lectura paralela y necesaria. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, nos recuerda Pablo en Filipenses 4:13

Jesús habla a los discípulos en Juan 16:33 y da la promesa a la que el falso evangelio de la prosperidad huye: la aflicción. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”

¡Él venció! ¿Vivimos esa confianza? ¿Tenemos esa paz?

365 Meditaciones…19

Enero 19

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