“1 Pedro 4:14 “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado”

Buena señal, la vituperación por Su Nombre.

El mayor elogio que pudiéramos recibir es el epíteto de “fanáticos cristianos”, ¡A eso estamos llamados!, a ser seguidores apasionados racionalizando la aplicación de la Palabra en lo cotidiano de nuestra existencia.

Si como cristiano nunca le han llamado fanático, revísese, sus procederes pudieran estarse pareciendo demasiado al mundo que le rodea.

La integridad de carácter a que estamos llamados como seguidores de Cristo, abre el abanico de oportunidades a la vituperación, en tanto en cada momento de nuestra existencia, independientemente del lugar, debemos mostrar tal integridad por el Espíritu de Dios reposando en nosotros. No en vano Pedro dice en el verso 12 “…no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese…”, que no nos sorprenda la crítica, la desconsideración, el abuso o la burla.

El valor que demos a la integridad de nuestro carácter nos acerca o nos aleja de la glorificación de Su nombre. La integridad de carácter, en todo tiempo, es la evidencia del sometimiento del corazón al poder del Espíritu.

¿Es nuestra integridad de fe uniforme de domingos o de uso constante? ¿Refleja mi cotidianidad la glorificación del nombre de Cristo? ¿Hace “roncha” nuestra integridad?

Sólo un corazón sometido al poder del Espíritu, puede sostener la integridad de fe a que está llamado durante el tiempo de vituperación o escarnio.

Padre, por amor de tu Nombre, sostennos en la lucha continua que el corazón plantea para romper la integridad a que estamos llamados en ti. Llénanos del valor y gozo, en esperanza y espíritu”

365 Meditaciones…20

Enero 20

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