“1 Pedro 4:19 “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien”

Vivir la esperanza en el dolor.

La iglesia a que Pedro escribe en ese momento está bajo la persecución, de modo que se entiende la urgencia y claridad con que el Apóstol habla del dolor que sobrevendrá y las dificultades a que el corazón de la fe es o será sometido.

Para vivir la fe correctamente, estamos llamados a emular a Jesús, no sólo en la esperanza que lo aferró al madero, sino en asumir el dolor de aferrarnos a ellas, fe y esperanza.

Pedro cierra este capítulo 4 con un llamado que por sencillo no deja de  tener una profundidad abismal. Reto a la cotidianidad del corazón caído: “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien” (V. 19)  Pedro está diciendo: confíen en Dios y muéstrenlo en Su cotidianidad, a pesar de lo que les viene o vino encima por causa de la fe.

Quien no ha sufrido por la verdad de Cristo, probablemente no esté viviendo correctamente la fe en Cristo. Padece por Cristo, quien hace Su voluntad ¿Padecemos según su voluntad?

La fe a que estamos llamados debe modificar nuestra cotidianidad para ir en contravía a las corrientes del mundo, en amor, humildad y mansedumbre, aferrados a la mano de Dios haciendo el bien.

Ahí el origen del dolor, las persecuciones, las vituperaciones. ¿Estamos dispuestos a vivirlos?

Velemos porque nuestra cotidianidad evidencie la valentía que la esperanza en Cristo suma, para vivir en contra de las corrientes pecaminosas del mundo, aún duela. Es nuestro deber cristiano.

Ayúdanos Señor a vivir con valentía el reto del dolor por tu causa”

365 Meditaciones…23

Enero 23

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