“2 Pedro 1:9-11 “Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”

“9-11” = código internacional para emergencias.  En estos versos “9-11” de 2 Pedro 1, es código de emergencia de la esperanza.

Estos versos son el “9-11” de la esperanza cotidiana, donde desechamos el pecado para abrazar, diligentemente, aquellas cosas que Pedro nos anima en los versos 5-7: “vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor”, para afirmar la elección hecha por Cristo, de nosotros, desde la eternidad pasada y sellada en Su obra en la gloriosa cruz del Calvario.

¿Vivimos ese 9-11, diligentemente? ¿Olvidamos esto en nuestra cotidianidad y nos hacemos santos de domingos, ocasiones especiales y posteos en redes sociales? ¿Qué urgencia diligente para con estas cosas delata nuestra cotidianidad?

La fe es músculo que se tonifica ejerciendo la obediencia al Espíritu que clama, constantemente, por nuestra diligencia en hacer estas cosas.

Ser cristianos no es opción de domingos y redes sociales. Ser cristianos es fidelidad a Cristo en la cotidianidad de vivir, sabiendo que a Él representamos y en Su carácter debemos crecer y afirmarnos.

La urgencia que tenga el desarrollo diligente de Su carácter en nuestra cotidianidad, se define en la fidelidad de nuestro obrar para con Él.

¿Cuán diligentemente firmes procuramos ser? ¿Evidencia mi cotidianidad urgente esperanza en Él?”

365 Meditaciones…36

Febrero 5

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