“2 Pedro 1:19-21 “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”

La autoridad de las Escrituras queda evidenciada aquí, cuando Pedro, apóstol verdadero, compañero de camino de Jesús, cede la primicia a las Escrituras sobre su experiencia personal. (V. 16-18)

Tres elementos esenciales, dos, como portalibros, resguardan la profundidad de este pasaje:

  • “Tenemos también la palabra profética más segura…”, primer portalibros, las profecías del Antiguo Testamento, son base esencial y soporte de la gloria ya revelada de Cristo, el Mesías que habría de venir y retornar, y de quien ellas hablaban.
  • “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada…”, Las profecías no fueron interpretación privada, fueron inspiración de Dios. Es esencial saber que la Palabra explica la Palabra. En la Revelación de Cristo Jesús, toda profecía queda atada a Él mismo. La Palabra es autosuficiente para explicarse a sí misma. Los profetas fueron instrumento en manos de Dios.
  • “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” segundo portalibros, Pedro usa el pasado para hablar de la inspiración profética. La revelación ya fue. Cualquier neo-profeta cae en el reglón de los “fabuladores artificiosos” de advertidos en el verso 16.

¿Son verdaderos los neo-profetas y neo-apóstoles de hoy? No.

Lea Efesios 2:19-22 y concluya. No ceda su fe sobre fábulas artificiosas

365 Meditaciones…43

Febrero 12

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