“2 Pedro 2:20 “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero”

En manos de los falsos maestros, profetas y apóstoles puede haber cuatro tipos de corazones: “turistas”, farsantes como ellos, los engañados por ellos y los que se han perdido entre ellos habiendo conocido la verdad del Señor.

Contextos aparte, pecadores todos, como usted y yo. Pero la advertencia de Pedro en este verso es para aquellos que aun habiendo conocido la verdad de Cristo se desvían para volver a las contaminaciones que en nada glorifican el nombre de Dios.

Que alguien desconocedor de Jesús lo niegue, es quizás entendible, pecaminoso, pero entendible. Que alguien que lo ha conocido lo niegue en el abrazo a aquello que representa todo lo opuesto a su santidad y gloria, ¡es terrible!

Recordemos que Pedro en este capítulo con toda probabilidad está refiriéndose a las sectas gnósticas que surgían en ese primer siglo, que excusaban en el espíritu lo que con el cuerpo quebraban en sus herejías, concupiscencias,  inmundicias y corrupción.

Pero, ¿No es tan o más terrible cómo en nuestros días los falsos profetas, maestros y apóstoles desvíen, en la sutileza de su veneno, al corazón incauto que cae en las herejías de sus planteamientos de poder, decretos, pisaduras, arrebatos, lenguarajes, santería, negocio e infalibilidad, obviando a Cristo en su pseudo-poder?

El pecado nos iguala, pero, si usted ha conocido a Cristo por medio de la revelación de su Evangelio en la Palabra, cuide que sus pasos no nieguen ese conocimiento. Como indica Pedro: “su postrer estado viene a ser peor que el primero

Terrible negocio: extraviar ovejas incautas, contra Dios.

Solo Cristo. Solo Escritura. ¡Nada más!”

365 Meditaciones…53

Febrero 22

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