“2 Pedro 3:15-16 “Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición”

2 de Pedro tiene varios elementos críticos, pero parecería que pudiera resumirse en tres grandes áreas: las advertencias de Pedro sobre los falsos maestros, la esperanza del creyente en el regreso de Cristo y la constante diligencia en el crecimiento espiritual que todo creyente debe buscar.

Fuera del pragmatismo doctrinal que supone el planteamiento “fácil” de Pedro en cuanto a que la paciencia de Dios, en el regreso del Hijo, es para salvación, quizás la aplicación práctica, la enseñanza práctica que nos dejan estos versos, dada la advertencia que nueva vez nos da sobre quienes tuercen la Palabra de Dios, es : “estudiemos la Palabra”.

Pedro, en estos versos, se apoya en las cartas de Pablo, entendiendo el alcance y profundidad de la obra de Pablo, movido por Dios, en el pueblo de Dios.

Pablo fundamenta sus escritos sobre el eje de la salvación por fe por medio de la gracia (ver Efesios 2:8-9). La gracia es el eje central del discurso de Pablo y la defensa de la fe, en la cotidianidad del vivir su línea principal de argumentación. Pedro en esta carta “martilla” el tema de la diligencia con que asumimos nuestra fe en lo cotidiano y como ello nos prepara para cuando seamos “hallados” en Su regreso.

Los discursos de Pedro y Pablo son complementarios, y Pedro reconoce la profundidad del valor doctrinal de Pablo.

No caigamos en las garras de los engañadores. Estudiemos la Palabra”

365 Meditaciones…64

Marzo 4

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