“1 Juan 2:1-3 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos”

El pecado nos iguala, pero el intento de guardar sus mandamientos, por medio del conocimiento de Él, nos separa.

La propiciación de Cristo fue por todo el pecado, de aquellos que se arrepienten y creen y obedecen.

“Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”,  este verso, descriptivo de la obra de Cristo, queda limitado a la frase que cierra el verso 3: “si guardamos sus mandamientos”.  Cristo es propiciación a los pecados de todo aquel que guarda en obediencia sus mandamientos, no guardándolos como ejercicio práctico de disciplina, sino como forma de rendición a Su soberanía a nuestra vida.

Y allí está la vida de fe. Esa batalla constante que en la práctica se va haciendo fácil en la medida que el conocimiento de Cristo va puliendo el firme pecaminoso de la roca que es el corazón, hasta hacerlo espejo del carácter del hijo.

Juan, como Pedro al escribir sus cartas, escribe en defensa de la fe a la iglesia de la segunda generación que vive la influencia de la secta de los gnósticos, entre otros falsos maestros, quienes diciendo conocer a Cristo, separaban cuerpo y alma planteando de algún modo una salvación en la que la disciplina del cuerpo o lo que pasara con el cuerpo no incidía en ella.

Juan los reta y nos reta en esa frase lapidaria: “si guardamos sus mandamientos”

Guardar sus mandamientos, como manifestación de obediencia y fe es el ejercicio al que estamos llamados cada instante. En esa obediencia continua, las intenciones erradas del corazón van muriendo y por gracia crece el carácter propio a Su imagen.

¿Cuán diligentes somos en guardar sus mandamientos? ¿Cuánto le conocemos o cuánto de simple disciplina desobediente hay en nuestras intenciones?”

365 Meditaciones…74

Marzo 14

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