1 Juan 2: 9-11 “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos”

La peor forma de aborrecer a alguien es negarle el conocimiento de Cristo.

9-11, código internacional de emergencias. Así debemos ver este pasaje porque aquí Juan nos confronta en la esencia práctica de nuestro ejercicio de fe. Juan nos coloca ante un espejo enorme e inevitable para ver las evidencias, en nuestra vida, de eso que nos viene hablando en los versos anteriores en la contraposición de Dios como luz y las tinieblas como el pecado.

Este pasaje 9-11 contiene la esencia del “para qué” Juan escribe la carta y que lo vimos en el verso 3 del capítulo 1: “lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo JesucristoLa esencia de nuestra comunión con Dios, está atada al anuncio de eso que hemos conocido, visto y oído de Él.

Dos realidades cruciales, expresadas en la Palabra, me traen la reflexión de estos versos de Juan. De una parte la indicación de Jesús en Mateo 5:14 (a) “vosotros sois la luz el mundo…” y de otra parte, el mandamiento de Jesús en Mateo 28:19-20(a) “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;”

Nuestra comunión con Dios se ve disminuida en la medida que la esencia del carácter del Hijo no es reflejada en la cotidianidad de nuestra historia. La luz de Dios que debe brillar en nosotros, como fruto de la comunión verdadera que con Él llevamos, se ve opacada cuando el id y haced discípulos no es una realidad en la cotidianidad de nuestra vida. ¡Dios perdónanos!

En Mateo 5:15 Jesús sigue hablando y nos dice “Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa”

¿Estamos escondiendo bajo un cajón la luz que decimos portar? ¿Estamos siendo luz en nuestro entorno?

Padre danos la convicción serena para hacer un ejercicio de fe que de gloria a tu Nombre y nos permita tener una comunión plena contigo, los hermanos y aquellos que no te conocen. Cédenos el privilegio de mostrar la luz de tu verdad en la cotidianidad de lo que somos. Amén”

365 Meditaciones…78

Marzo 18

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