“1 Juan 2:7-9 “Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas”

“No pero sí”, parecería ser la confusa conclusión de estos versos sobre un mandamiento que ya conocemos pero que es a la vez nuevo y que no es otro que el amor de Dios siendo expresado por quienes deciden “andar como él anduvo” (v.6) sostenidos en la confianza que da la fe verdadera.

La lucha de Jesús en su tiempo fue contra un sistema que conocía la revelación divina en la Ley dada a Moisés, pero que no había conocido la luz de la libertad en el amor sacrificial que Cristo vino a cumplir, sino que estaba esclavizado al sistema mismo de una Ley que se desvirtuó en la mecánica ritual del cumplimiento ceremonial, donde la aplicación práctica de la misericordia, la bondad y la justicia era poca, cuando no era nula.

De nuevo, recordemos que Juan escribe a la segunda generación de la iglesia cristiana, a modo de recordatorio urgente y reforzamiento del fundamento que es la persona de Jesús. Jesús “es la palabra que habéis oído desde el principio” (v.7), y esa palabra que vino en la persona de Jesús trajo consigo la revelación del camino de la verdad, de la salvación y de la aplicación verdadera del amor de Dios en la vida del creyente en Jehová de los ejércitos.

“porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra” (v.8b) Jesús vino a confrontar un sistema pecaminoso donde el amor por Dios y la fidelidad a Dios se circunscribían a cumplir rituales. Jesús vino a contradecir al sistema y pago el precio que estaba previsto para nuestros pecados y la gloria de Su Nombre y se hizo “propiciación” ante Dios, por nosotros (v. 2:2)

La dimensión del amor de Dios en Cristo es lo que apunta Juan en estos versos.

La palabra de Dios no tiene medias tintas, por eso el verso 9 nos revela el lugar donde Juan apunta en contraposición a lo que escribe: “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas”. Lo que no se aborrece, se debe amar.

La indiferencia en términos de la aplicación práctica del amor es la antítesis del amor mismo de Dios.

¿Cuán genuino es el amor que mostramos? ¿Cuánta luz cierta ilumina nuestro andar?”

365 Meditaciones…77

Marzo 17

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