1 Juan 2:18-23 “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.

Dos realidades que han confrontado a la iglesia, y a pesar de éstas, prevalece: el anticristo y el último tiempo.

La iglesia de Dios ha prevalecido y prevalecerá sostenida en la fidelidad a  Su Palabra.

A pesar de una realidad continua de agresiones contra ella, la Palabra de Dios ha permanecido y permanecerá inmutable. Cada planteamiento, cada sentencia y cada verdad en ella contenida han venido cumpliéndose una y otra vez por siglos.

Juan en estos versos simplifica la complejidad de ambos planteamientos: anticristo y último tiempo.

¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo.  La complejidad de una realidad cotidiana: la negación de que Jesús es el Cristo. ¿A cuántos conocemos viviendo felizmente bajo este planteamiento?  “…así ahora han surgido muchos anticristos”, Juan pluraliza el concepto para adaptarlo a la realidad que vive la iglesia del momento.

Recordemos que Juan escribe a una iglesia asediada por muchos falsos maestros intentando usurpar la primacía de Cristo en la distorsión de la verdad revelada en el Evangelio, que para entonces tendría poco más de cincuenta años de ser conocida. ¿Parece escrito para hoy, no? Hoy cuando la falsedad de un evangelio adulterado llena las ondas hertzianas de radio y tv. Hoy, cuando tantos falsos apóstoles, profetas y mercachifles de la prosperidad engañan, mienten y roban a tantos. Este mensaje de Juan es preciso para hoy día.

La limitación de lo inmediato, no permite percibir la eternidad de quien es dueño del tiempo y de todo. En la limitación del tiempo, como lo conocemos, no ven, y no vemos, la inminencia del final.

El final de los tiempos acompaña al corazón con cada nuevo amanecer, porque cada nuevo día puede ser el final de su tiempo.

Velemos porque el final de nuestro tiempo llegue honrando al único que es digno de honor y gloria por los siglos de los siglos, Jesús. Velemos por no negarlo en la cotidianidad de cómo vivimos. Velemos por esperar pacientemente la revelación de Su regreso.

La iglesia prevalecerá, a pesar de los anticristos negando al Cordero. El final de los tiempos nos empezó justo esta mañana al abrir los ojos ¿estamos preparados?”

365 Meditaciones…84

Marzo 24

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