1 Juan 3: 13-16“Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.”

El amor conveniente y selectivo, no es de Dios.

Amar es un ejercicio de fe absoluto que debemos asumir diligentemente, pero, la realidad es que no podemos amar como Él ama.  La realidad es que desde nuestro corazón caído estamos imposibilitados de ejercer el amor como debemos ejercerlo. Porque somos selectivos, porque amamos como nos conviene, amamos cómodamente.

Amar la comodidad de un corazón no emula el amor sacrificial que Juan nos recuerda aquí: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros” (v.16).

Amar la incomodidad de un corazón es la esencia del amor sacrificial que colocó a Jesús en el madero, por mí y por ti,  por nuestros pecados.

Como cristianos, ser aborrecidos por el mundo es lo natural, lo normal y lo que debemos esperar, pero cuando el aborrecimiento surge dentro de la iglesia, desde los hermanos, cuando el malestar surge dentro de la iglesia, entre hermanos que sirven, algo anda muy mal y puede ser en dos vertientes de una realidad: la muerte se ha enseñoreado en los egos enardecidos que la envidia inflama o en la falsedad de una autoimagen de justicia, conocimiento y verdad que destruye la esperanza de quienes quieren servir por amor y sólo por amor al Evangelio.

El liderazgo de la iglesia no puede basarse en el amor al conocimiento, sino en el amor a Cristo, en el amor a Su Evangelio y no el amor al conocimiento de Su Evangelio.

No hay cosa más común y paradójica que la evidencia de un neo-teólogo amando más, su propio conocimiento de la Palabra, que a la Palabra misma.

La evidencia más clara del amor fraternal es la armonía cierta que no despierta dudas, que no da paso a la desconfianza, que descansa en la fidelidad del hermano que sirve a Dios. Una clara evidencia  de amor fraternal  en el servicio es la capacidad de ceder paso a quienes quieren servir por amor al Evangelio y no a la teología y el conocimiento.

¿Amas por amor o por comodidad? ¿Sirves por amor o por comodidad? ¿Amas a Cristo o al  “conocimiento” que de Él tienes?

Dios líbranos del amor inconveniente que nos pone a amar el conocimiento y no al corazón caído que necesita de tu Evangelio. Enséñanos a amar sacrificialmente a quienes en verdad te necesitan y no a aquellos que nos proveen un proceso cómodo de amar. Ayúdanos a amar sacrificialmente, como lo hizo Jesús”

365 Meditaciones…95

Abril 3

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