1 Juan 3:17-18 “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”

De la avaricia a la entrega. De la palabra al hecho. De mi bolsillo a la necesidad del hermano. Parámetros del amor, pero, ¿amo?

La misericordia es un grito del Espíritu, que el egoísmo y la avaricia suelen ahogar. ¿Escuchamos la voz del Espíritu y la ignoramos?

El tema del amor por los hermanos que Juan viene tratando, de pronto toma un giro si se quiere inesperado, porque va de la espiritualidad de la realidad del amor, de la entrega de la vida misma por el hermano si fuese necesario (v.16), a la aplicación práctica en hechos y la confrontación de nuestro pecado en la avaricia y el egoísmo, en la falta de misericordia, o lo que es lo mismo, la falta de amor por el hermano en necesidad.

En el verso 16 Juan nos convida a entregar la vida por los hermanos, emulando el hecho a la entrega, por amor, de Cristo en la cruz. Y en el verso 17 nos confronta de manera directa en lo que representa la falta de misericordia por los hermanos en necesidad.

Veamos ambos versos de corrida para ver mejor el planteamiento: “16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?

¿Pesa igual entregar la vida que entregar mis bienes? ¿Si no entregamos la ayuda material, el vil dinero para sostener al hermano en necesidad, entregaríamos la vida misma? ¿O será acaso, que las riquezas de este mundo se equiparan al valor que damos a nuestra propia vida y la vida del hermano? ¿Es mayor nuestro amor por el dinero que nuestra misericordia por el hermano? ¿Cómo soy en la práctica de la misericordia? ¿Conozco hermanos en necesidad y los ignoro aún sabiendo esa necesidad?

Que nuestro amor por el dinero, no ahogue nuestra amor por el hermano. ¿Qué amor amamos más? “

365 Meditaciones…95

Abril 4

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