1 Juan 4:9-11 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros

Amar se hace una emergencia existencial cuando conocemos la dimensión de Su amor por nosotros. El fracaso de nuestro amor es el punto flaco de nuestra vida de fe.

Dios se hizo hombre y terminó sus días en la tierra colgado en una cruz. Molido a golpes, sus carnes rasgadas, el rostro desfigurado, manos y pies horadados, costado abierto por una lanza y una corona de espinas clavada en su cabeza. Todo ello con un único propósito: darnos la única ruta para tener verdadera comunión con Él, Jesús.

Este 9-11 del capítulo 4 de Primera de Juan, es ciertamente una advertencia urgente. Es una verdadera emergencia existencial, en tanto plasma el vínculo único del amor incomprensible que nos da acceso al Padre: la obra del Hijo en la cruz como propiciación a nuestros pecados.

Juan define el amor con que Dios nos ha amado y nos deja la imagen que define el amor que debemos dar: Cristo en la cruz

La realidad que Juan nos presenta en este 9-11, debe confrontar la cotidianidad de nuestro conveniente amor cotidiano, en el que amar al enemigo es un imposible para el corazón, pero eso es lo que representa la imagen de Jesús en la gloriosa cruz: el amor derramado en cada gota de Su sangre, como propiciación para el perdón de Sus enemigos que en Él llegaran a creer.

Una aplicación práctica y urgente de este 9-11, es para quien ejerce el ministerio desde la postura conveniente de amar al buen cristiano y marginar a la oveja perdida. Tú que tienes posición de liderazgo dentro de la iglesia ¿amas convenientemente a aquellos que te representa poca carga ministerial? ¿Seleccionas convenientemente tus “discípulos” por la comodidad que te representan o la afinidad intelectual que armoniza con la tuya? ¿Formas “discípulos” a tu imagen y semejanza o a la imagen de Cristo? ¿Te duelen las ovejas perdidas en tu rango de liderazgo o evidencia tu desdén hacia ellas el fracaso de tu amor ministerial?

Padre en nuestras fuerzas y bajo nuestra errada sabiduría, amar como nos mandas es imposible de llenar, pero gracias por la bendita Gracia que cubre la multitud de nuestros pecados y desobediencias convenientes

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Abril 13

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