“1 Juan 4:19 “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero

Axioma absoluto e irrefutable del origen de nuestro amor para con Dios.

Su amor es activo, el nuestro reactivo. Nadie nace amando a Dios, pero en un punto de nuestras vidas se da el hallazgo, por revelación de Él en Su Palabra, de ese tesoro que es Su amor, disponible, evidente, convincente, extraordinario.

La perfección de nuestro amor por Él, avanza en la medida que la santidad de cuanto somos evidencia que el valor de Su amor es mayor que el valor del pecado.

Honrar ese amor en cuanto somos es lo que nos toca. Hacernos reflejo de ese amor en nuestro entorno, se hace urgente. Manifestar nuestra permanencia en ese amor es condición que debe evidenciarse sin esfuerzo, sin maquillajes, sin falsos andamiajes de piedad y obras que distraen el foco de ese amor, que fue primero.

La profundidad de tan simple frase es sobrecogedora. Amerita preguntarnos, como creyentes y reconociendo la condición caída de nuestro perverso corazón: A pesar de mi, ¿por qué me amas Dios?

No hay explicación posible para la realidad que este verso de Juan implica.  Su amor va más allá de la comprensión que podamos tener.

Ante lo sobrecogedor de ese amor, solo resta decir ¡Gracias Dios! Porque a pesar de mi, sé que me amas”

365 Meditaciones…111

Abril 20

Advertisements