“1 Juan 5:9-11 “Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

Un 9-11, muy importante.

La revelación de Dios en Su Palabra tiene el poder para hacer creer a quien no cree. La Palabra es el testimonio vivo de Dios sobre Su propia obra.

El testimonio de Dios derramado en Su Palabra habla, desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22:21, sobre la historia de redención que el Hijo vendría a hacer e hizo. Es por el poder del testimonio de Dios en Su Palabra que hace al corazón caído llega a creer.

El Hijo no cobra sentido por la promesa de vida eterna, es la vida eterna que cobra sentido por el testimonio de la obra del Hijo. Sin el Hijo y Su obra, la vida eterna carece de sentido, porque ella está en Él y sólo en Él.

La redención del corazón caído se fundamenta en el testimonio del Padre. Peligro existe cuando la fe depende del testimonio de los hombres, por eso Juan hace la salvedad: Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios”

Cimentemos nuestra fe en el testimonio de Dios en Su Palabra. El testimonio de los hombres no es suficiente.

¿Cuánto de mi fe la mueve el poder de la Palabra de Dios? ¿Sigo el testimonio de Dios o el de los hombres?

Honremos el testimonio de Dios, consumiéndolo en Su Palabra”

365 Meditaciones…120

Abril 29

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