1 Juan 5: 13 “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios

La convicción de creer, es decir la fe, es don de Dios, sembrado para saber que en Él hay vida eterna. Creemos, luego sabemos. Misterio inexplicable que sólo es posible por Su accionar evidenciado en una vida transformada.

Si fuese lo contrario, la fe sería una transacción conveniente del corazón, tomada desde el aprovechamiento de esa conveniencia. Ante este planteamiento cabe preguntarnos: ¿creemos por la conveniencia de saber el galardón de la vida eterna o es nuestra fe evidencia del accionar de Dios en nuestro convencimiento?

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, nos recuerda el autor de Hebreos en 11:1. Y Santiago nos deja un verso lapidario: “También los demonios creen y tiemblan”, (Santiago 2:19)

¿Ha transformado mi fe, mi vida? ¿Es mi fe instrumento de negociación de eternidad? ¿Creo realmente?

Creer saber, no salva. Cualquier ateo puede saber muchísimo de biblia, por decir. Saber creer, es la certeza de nuestro convencimiento en Él. Eso le falta al ateo. Saber que creemos salva, porque es poder de Dios obrando en el convencimiento del corazón caído sobre su dependencia de Él.

Juan tiene el objetivo claro de recordar a la iglesia de finales del primer siglo (años 85 al 90), ante los ataques de los falsos maestros de su tiempo, la esencia misma de su fe, el objetivo de su fe y la esperanza de su  fe: Cristo Jesús, fuente de vida eterna.

El juego de palabras en este verso es interesante. Son tres planteamientos en torno a un mismo elemento semántico: creer. Pero es en la segunda acepción donde el convencimiento queda establecido como consecuencia del primer creer: saber que tenemos vida eterna y como consecuencia de ese saber, mantener aquello que hemos creído.

Dios nos conceda vivir aquello que Juan quiere recordarnos en este verso: que es por medio de la fe en el Hijo de Dios que la vida de este lado de la gloria cobra sentido, y aquello que el autor del Libro de hebreos y Santiago nos recuerdan sobre la fe y el creer.

¿Creemos saber o sabemos creer?”

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Mayo 1

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