“1 Juan 5:16-17 “Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte

El pecado nos iguala, no hay lugar a dudas, pero no todos los pecados son iguales y no todos los pecados pueden abordarse de la misma forma.

Estos versos de Juan nos colocan en la posición primaria en que debemos colocarnos ante el pecado del hermano y el propio: orando.

Pecado e injusticia son lastres propios y ajenos con los que lidiamos cada día. Vivir por fe se hace contradicción en términos cuando injusticia y pecado son norma y práctica de nuestro andar cotidiano, sabiéndolo.

En el verso 18, Juan nos da un elemento que marca la diferencia entre el pecado y nuestros intentos de santidad: “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca” Juan no nos da margen a especulaciones y medias tintas. “No practica el pecado”, evidencia un rasgo esencial de aquel que ha nacido de Dios.

En el idioma original la frase es “no continua pecando” o “no continua en pecado” lo que implica una ruptura con hábitos de iniquidad que separan al corazón del hombre del corazón de Dios.

El reconocimiento del pecado no es suficiente. Estos tres versos de Juan deben llamarnos a reflexión profunda en cuanto a nuestras actitudes frente al pecado, propio y ajeno. El nuevo nacimiento al que la vida de fe nos convida supone el romper las cadenas que nos amarran por el cuello a la piedra de molino que nos lleva al fondo del abismo de la perdición.

El pequeño gran Pablo nos dejó en 2 Corintios 5:17 un verso que debe ser recordatorio diario ante el espejo de nuestra iniquidad: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”

¿Estamos en Cristo? ¿Es el pecado ajeno motivo de nuestras oraciones? ¿Tenemos pecados favoritos que practicamos conscientemente? ¿Reconocemos nuestros patrones pecaminosos, aún aquellos que afloran inconscientemente? ¿Qué hacemos con nuestros pecados cotidianos, conocidos, favoritos? ¿Pasaron nuestras cosas viejas o seguimos atados a ellas?”

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Mayo 3

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