2 Juan 12-13 “Tengo muchas cosas que escribiros, pero no he querido hacerlo por medio de papel y tinta, pues espero ir a vosotros y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea cumplido. Los hijos de tu hermana, la elegida, te saludan. Amén”

La brevedad relevante de un mensaje trascendental: Jesucristo fue un hombre y es Dios, su testimonio es el amor incondicional y este debemos imitar, ¡no lo olviden!

El cierre, en apariencia abrupto, de esta segunda carta de Juan, el hecho de que Juan tiene mucho que escribirles que prefiere “hablar cara a cara”, pone en relevancia la importancia suprema que tiene para Juan el contenido exiguo de la carta misma.

Este documento, brevísimo, pero de un contenido extraordinariamente profundo, busca alertar de manera práctica a estas personas y a nosotros mismos, sobre, de una parte, el mandamiento dado por Dios en la persona de Jesús del amor como esencia del andar de fe del corazón cristiano, de otro lado, la doctrina fundamental de que Jesús es Dios y es hombre y por otra parte, la manera en que debemos manejarnos con aquellos que negaban en aquel momento la humanidad de Jesús y que, hoy a nosotros, aplicaría en cuanto a la maquinaria mediática y socio económica que busca anular cualquier referencia del cristianismo de la vida actual.

Si a Juan le urgía atender este tema en una sociedad sin la “hiperconectividad mediática” que hoy tenemos, imaginemos cuánto más hoy le urgiría informar a la iglesia de estas realidades.

La iglesia prevalecerá, de eso no hay dudas, y en el ínterin nos corresponde a nosotros asumir al pie de la letra aquello que Jesús nos dejó en Mateo 16:10“He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas”

La prudencia es elemento a favor del corazón de la fe que sabe el poder que guarda aquello que es su defensa: la Palabra. La sencillez es el elemento que distingue al amor en el corazón de la fe dejando una huella verdadera en medio de los lobos arrogantes viviendo su propia sabiduría.

¿Cuán prudentes estamos siendo en medio de los lobos con que nos rozamos en lo cotidiano? ¿Defendemos fielmente las doctrinas esenciales de la fe y cuidamos del amor para con los demás como debemos? ¿Vivimos el mandamiento del amor con diligencia, empeño y prontitud? ¿Creemos sin dudas la doctrina de la humanidad de Dios en Jesucristo hombre?”

365 Meditaciones…132

Mayo 11

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