3 Juan 13-15 “Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara. La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular”

La paciencia es una virtud fruto del Espíritu. ¿Te has puesto a pensar si los apóstoles hubiesen tenido WiFi?

Juan cierra su tercera carta evidenciando lo que nos falta en estos días tan rápidos, tan estresantes, tan convulsos: paz y paciencia.

Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara, escribe Juan.

Recordemos que es un anciano de 90 y tantos quien escribe esta carta, a alguien que está lejos. Cualquier viaje en burro o a pies en aquella época y hoy, es muchísimo para un anciano de esta edad, y sin embargo, aún con la necesidad de tener “muchas cosas que escribirte”, Juan prefiere esperar pues piensa verlo en breve.

Tercera de Juan es un brevísimo documento pero con aplicaciones prácticas esenciales para la vida de iglesia. En este documento se evidencian varias cosas por las que debemos velar:

  • El corazón pastoral, amoroso y firme del anciano Juan, ocupado aún en su vejez por detalles tan significantes para la salud de la iglesia.
  • La apología de la hospitalidad en el servicio de Gayo a los hermanos peregrinos desconocidos.
  • La reprimenda por el errado liderazgo de Diótrefes
  • El elogio del testimonio de Demetrio.

Y todo lo anterior para llevarnos a una sólo línea, el verso 11, que es con la que debemos quedarnos como enseñanza general de esta carta: “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios”

¿Imitamos lo bueno, diligentemente? ¿Evidencian nuestros pastores la preocupación de Juan por la hospitalidad? ¿Es la hospitalidad fundamental en nuestra iglesia? ¿Son los pastores diligentes en reconocer a aquellos que hacen el buen trabajo? ¿Están nuestros pastores anuentes sobre las estridencias de los “liderazgos” basados en el egocentrismo de aquellos que cultivan su propio redil de “discípulos” personales? ¿Hay un seguimiento real desde el “ancianato” de la iglesia del modelo de liderazgo medio que se desarrolla? ¿Qué resultados esta teniendo la iglesia en el “producto” que sale de los diferentes ministerios?¿Será que hay más preocupación en nuestro líderes por el crecimiento intelectual que por el desarrollo de un corazón pastoral de servicio basado en amor y no en reconocimiento que inflama el ego de líderes medios?”

365 Meditaciones…138

Mayo 17

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