Judas 1-2 “Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo: Misericordia y paz y amor os sean multiplicados

La pasión de un saludo que evidencia la certeza de aquello que se cree y se sabe.

Judas, medio hermano de Jesús según las referencias, abre su carta con un saludo apasionado para la audiencia a la que escribe y que revela el convencimiento que le mueve a escribirles: son los llamados, santificados en Dios Padre y guardados en Jesucristo.

¿Estamos convencidos de la profundidad que suponen estos términos?

El convencionalismo con que vivimos la cotidianidad puede adormecer la pasión con que estamos llamados a vivir la fe. Expresiones como las que Judas usa en esta introducción a su carta requieren pasión, convencimiento y valor. Son expresiones de un corazón que vive la realidad de su esperanza en Dios por medio de Cristo.

Esta carta es escrita entre al año 67 y 70 de nuestra era, lo que implica que es dirigida a la iglesia general unos  34 a 37 años luego de la victoria de Cristo en la gloriosa cruz. Judas en su texto va a advertir a la iglesia sobre los falsos maestros que en ese momento asediaban a la iglesia.

Judas es un texto coetáneo con Primera y Segunda de Pedro, de ahí que haya cierta similitud en el objetivo del autor en relación con los falsos maestros. Judas, arranca su carta con un saludo especial, recordatorio de la condición adquirida en Cristo, como elemento para apuntalar el mensaje que viene y la amonestación severa sobre este tema tan actual en nuestros días.

¿Cómo escribiría Judas de la iglesia a la que asistes? ¿Aprobaría Judas tu vida y tu iglesia? ¿Cuánta pasión convencida en Cristo marca tu cotidianidad?

365 Meditaciones…139

Mayo 18

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