Judas 3-4 “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.”

Dios en control: Las convicciones que habilitan la diligencia para contender lo errado.

Nada escapa al control de Dios, todo está bajo Su mirada y sometido a Su voluntad. Responder acorde a estás realidades es lo que hace Judas, al igual que Pedro en su Primera y Segunda cartas. Judas escribe: por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3)

Las cosas malas están bajo el conocimiento de Dios:los que desde antes habían sido destinados para esta condenación”, escribe Judas, al referirse al peligro que afectaba a la iglesia con esos encubiertos infiltrados e impíos, “que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.”

Dios conoce cada acontecimiento que afectará a Su iglesia y espera de Sus hijos la actitud diligente de contender ardiente, pero inteligentemente, por la fe que nos ha sido dada. La diligencia e inteligencia de nuestras argumentaciones de fe deben basarse en la Palabra misma y no en nuestros propios argumentos.

Los versos 3 y 4 de este documento nos revelan las motivaciones del autor para escribirla y, como podemos ver, esencialmente son dos esas motivaciones: primero la salvación que nos es común y, segundo, la necesidad de luchar ardientemente por la fe ante las amenazas que sobre a iglesia primera se cernían en los falsos maestros de aquel momento. Pero, nótese que Judas toma dos elementos esenciales por los cuales contender ardientemente desde la perspectiva de esas motivaciones: el libertinaje en cuanto a la gracia y la negación de Dios y Jesús.

Es decir, seamos contenciosos en cuanto a la salvación que es por gracia y la fe que es sólo en y a través de Cristo Jesús, Dios hecho hombre.

¿Escogemos sabiamente nuestros temas para contender? Hay quienes tienen vocación de paladines de dibujos animados y cualquier elemento es argumento para discutir. No. Seamos prudentes e inteligentes en nuestra contención de lo errado.

Más o menos, 1979 años después, estamos bajo escenario similar o peor, compartiendo con Judas nuestra salvación común en un ambiente cargado de falsos maestros que se mueven por el mundo entero a la velocidad de un click, pero ¿tenemos la misma gran solicitud para exhortar sobre este tema? ¿Nos duele la salvación del que se pierde en manos de aquellos falsos maestros? ¿Tenemos el convencimiento de Judas de saber que hay una condenación destinada desde antes para estos falsos corazones de fe? ¿Escogemos sabiamente nuestras contiendas de fe?”

365 Meditaciones…140

Mayo 19

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