Judas 8 “No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores

Con la soberanía de Dios, no se juega.

Judas de alguna forma busca resumir el perfil del discurso de los falsos maestros: Soñadores que mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.

En el contexto de la iglesia de hoy día, la característica principal de los falsos maestros es la arrogancia que los precede en sus “manifestaciones de poder” que buscan imponer su falsa autoridad por sobre la soberana autoridad de Dios. Esos que blasfeman en sus postulados contra la verdad misma de la Palabra en la tergiversación conveniente de sus conceptos, y que manchan la carne y el alma de los incautos que caen en sus procederes indebidos.

Huye de aquellos en que el “arrebátalo”, el “decláralo”, el “písalo”  y el “siembra” prevalecen. Son frases típicas y comunes de los falsos maestros de la fe o de los incautos siendo mal guiados.

Judas compara a los falsos maestros con aquellos a quienes menciona en los versos 5 al 7: el pueblo malagradecido que dio la espalda a Dios, los ángeles rebeldes que fueron destituidos por su indignidad y los habitantes de Sodoma y Gomorra carbonizados por el fuego de su juicio.

¿Estamos entendiendo el status y la “liga” en la que están estos farsantes mercachifles de la fe que hoy pululan en las redes sociales, Radio y TV? ¿Nos damos cuenta el camino que andan los incautos en manos de estos demonios modernos? ¿Entendemos el riesgo que se cierne sobre los techos de esos templos de maldad donde impera el mal de los falsos maestros?

Dios libre a los incautos e ilumine con Su Palabra los corazones que se están perdiendo por el absurdo e irreverente proceder de estos “poderosos” hacedores de milagros y vendedores de falsas esperanzas

365 Meditaciones…142

Mayo 21

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