Judas 17-19 “Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu

La diligencia de recordar lo que es correcto en Cristo, para poder percibir lo que es incorrecto en los hombres.

La fe es un ejercicio de diligencia permanente en el que debemos estar alerta en función de la obediencia que sabemos a los principios del Señor, para evitar caer en las prácticas pecaminosas de “estos” que no tienen al Espíritu.

Judas, luego de la severidad de los versos anteriores, hace una pausa para dirigirse en amor a los creyentes. Les llama “amados” y es casi un ruego que les hace de recordar aquello que aprendieron de las palabras de los “apóstoles de nuestro Señor Jesucristo”.

Hay apóstoles y hay “apóstoles”, pero a los que debemos creer son a los  de nuestro Señor Jesucristo como Judas lo indica. Esos que fueron compañeros de Jesús respirando el polvo de los caminos y que dejaron sus palabras para la posteridad. Estos que Judas menciona no son los neo apóstoles auto nombrados y de nuevo cuño de nuestros días. ¡No!,  estos son los apóstoles verdaderos, los compañeros de Jesús, cuyas voces podemos vivir al abrir las Escrituras: Juan, Pedro, Mateo, Pablo (el abortivo).

Judas trae el término apóstol y es importante entenderlo desde el punto de vista que las escrituras los definen, sobre todo en el marco que Judas trata de los falsos maestros y la peligrosa realidad que los neo-apóstoles, neo-profetas y neo-maestros de nuestros días suponen.

Lucas 6:13 “Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles”. Es decir Jesús los escogió. El texto de Hechos 1:15-26, y en especial los versos 21 y 22, es igual de importante a considerar cuando de hablar de apóstoles se trata.

Al momento de buscar el sustituto de Judas Iscariote, Pedro, movido por el Espíritu,  plantea lo siguiente como regla para completar el grupo de los verdaderos apóstoles: “Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección, y partiendo de estos criterios Matías fue escogido.

De ambos textos se concluye que el apostolado conlleva  varios elementos:

  • La elección misma de Jesucristo.
  • La convivencia e interacción con Jesucristo.
  • El ser testigo presencial de su resurrección.

Por añadidura y conociendo la historia de cada uno de los apóstoles originales: Dar la vida en defensa del Evangelio y la persona de Cristo, es condición esencial para poder calzar las sandalias de un apóstol del Señor.

¿Cumple el neo-apóstol de nuestros tiempos, alguno de estos parámetros? ¿No le parece una señal de falsedad la autoproclamación “apostolar”?

De encontrar a alguien, viviendo hoy, que cubra estas condiciones, favor informarlo, sería interesante conocerlo. Ahora, que si encuentra a alguien que no cumpliendo los requisitos de la Palabra y se auto proclama apóstol, ¡huya! La falsedad de su apostolado queda evidenciada al no tener  ese apóstol los, al menos, 1983 años que han pasado desde la resurrección de Jesús… ¿Conoces algún apóstol? ¿Crees a éste o a la Palabra de Dios?”

365 Meditaciones…145

Mayo 24

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