“Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,

El santuario de las moradas del Altísimo.

Dios está en medio de ella; no será conmovida.

Dios la ayudará al clarear la mañana.

Bramaron las naciones, titubearon los reinos;

Dio él su voz, se derritió la tierra.

Jehová de los ejércitos está con nosotros;

Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Salmo 46:4-7

Dios en control, no importando circunstancias. Dios con nosotros, a pesar de las circunstancias.

La certeza del corazón de la fe descansa al pie del trono de la gracia, donde el Altísimo reina y donde un día hemos de llegar. La certeza del corazón de la fe descansa, en medio de la turbulencia de las naciones que braman, de las autoridades vacilantes, en la esperanza de saber que depende de un Dios que está en la gloria, obrando a favor de su pueblo en medio de las circunstancias adversas. La certeza del corazón de la fe descansa en saber que Dios es con su pueblo, que en Él hay refugio en medio de lo peor.

¿Vivimos esa certeza? El pequeño gran Pablo en Romanos 8:28-31, glorioso pasaje para visitar y revisitar y volver a hacerlo, nos hace un cuestionamiento esencial en el verso 31 que complementa lo que el Salmo 46 no quiere dejar: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

¿Evidencia nuestra cotidianidad esa realidad del verso 31 de Romanos 8?

Aunque es un término cuyo significado no está claro, los autores o el autor de este salmo, previeron usar “Selah” cada tres o cuatro versos. En general, “Selah” se acepta como un indicador de pausa dentro de la secuencia musical de una pieza, en este caso un salmo. La intención de la pausa pudiera ser para meditar sobre lo que acabamos de leer o cantar, como es la intención original de esta pieza.

Pausar en medio del caos para volver a ese primer momento en que por gracia conocimos la fe. Pausar como mecanismo de introspección para reencontrarnos con la esperanza que nos movió a los primeros pasos en la fe puesta en Dios por medio de Cristo. Pausar en medio del bullicio tortuoso de los tiempos que nos tocan para reubicarnos en la dependencia que nos libra de nuestras propias fuerzas para esperar diligentemente en el obrar de Dios en medio de las circunstancias.

¿Pausamos diligentemente? ¿Pausamos como y con un propósito de fe? ¿Vivimos la certeza de que Dios es con nosotros?”

365 Meditaciones…151

Mayo 30

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