“Venid, ved las obras de Jehová,

Que ha puesto asolamientos en la tierra.

Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra.

Que quiebra el arco, corta la lanza,

Y quema los carros en el fuego.

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;

Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

Jehová de los ejércitos está con nosotros;

Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

En el conocimiento y la dependencia de que Dios pelea nuestras batallas, hayamos la quietud para esperar diligentemente en Él.

Debemos entender el contexto histórico de este salmo. Israel es un pueblo sometido por Dios a la guerra. Es la nación de Dios luchando entre pueblos paganos. Es el pueblo de Dios conociendo las maravillas de Dios en la cotidianidad que les atañe.

Estos versos están como recuento histórico de lo que el pueblo de Israel vio del juicio de Dios sobre los pueblos. Es un hermoso canto de recordación de la fidelidad de Dios para con su pueblo en medio de la adversidad.

Como creyentes, estamos llamados a hacer este tipo de recuentos para mantener fresca la memoria del obrar de Dios en nuestras vidas. Es un ejercicio absolutamente gratificante mirar hacia atrás y ver de dónde Dios nos sacó, de qué Dios nos libró, hasta dónde Dios nos ha traído. La diligencia de hacerlo desde la quietud de la meditación nos permite encontrar las razones suficientes para asimilar de manera natural el mandato que nos hace el Señor en el verso 10: Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;”

Este salmo busca recordar al pueblo el poder del Dios de Israel. Busca otorgar a Dios la gloria por las maravillas vividas en la batalla. Es la rendición incondicional de toda la gloria al Dios todo poderoso que sostiene su andar, que anima sus pasos y que cuida su presente.

¿Vivimos esas convicciones en la cotidianidad de nuestros días? ¿Cuánta incertidumbre nos caracteriza? ¿Cuánta queja en medio de las circunstancias adversas, o peor, en medio del bienestar? ¿Buscamos diligentemente ir y ver las obras del Señor? ¿Vamos diligente y recurrentemente al refugio en medio de nuestra cotidianidad?”

365 Meditaciones…152

Mayo 31

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