Proverbios 1:1-4

“Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.

Para entender sabiduría y doctrina,

Para conocer razones prudentes,

Para recibir el consejo de prudencia,

Justicia, juicio y equidad;

Para dar sagacidad a los simples,

Y a los jóvenes inteligencia y cordura”

Los propósitos de un corazón comprometido con Dios se van hilvanando a lo largo del Libro de Proverbios. En el primer verso de Proverbios 1, podemos encontrar al autor, su procedencia y su posición: Salomón, hijo de David, rey de Israel.

Los propósitos de Salomón al escribir este libro empiezan a ser revelados en los versos 2 al 4. Es lógico que el hombre que pidió a Dios sabiduría para gobernar a Israel, enfoque en la sabiduría las intenciones iniciales de estos textos.

Salomón escribe en el verso 2: Para entender sabiduría y doctrina”, es decir, el objetivo primero no es ser sabio es entender sabiduría y doctrina, y es evidente (si a usted no se le hace evidente sugiero lo medite…) que este entendimiento nos lleva directamente a la persona de Dios.

¿De qué nos valdría ser sabios si no podemos entender la sabiduría? Esta pregunta me lleva al planteamiento que hace el pequeño gran Pablo en 1 Corintios 3:18-19 “Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.”

¿Qué tipo de sabiduría rige nuestra forma de ser, pensar y actuar? ¿La del mundo o la de Dios? ¿Nos creemos sabios? ¿Cuánta sabio insensatez nos desadorna?

Salomón continúa revelando los propósitos de sus Proverbios en los “para” que siguen hasta el verso 4,  y es interesante como en estos versos siguientes el autor nos da la imagen del “para qué final” de esos “para” y la audiencia general a quienes se dirige: para equipar a los simples con sagacidad y a los jóvenes con inteligencia y cordura.

Desde el punto de vista de la sabiduría y eternidad de Dios, todos caemos en lo simple y en lo joven, pero también caemos en la falta de aquello que el equipamiento que Salomón quiere dejar, supone: ingenuidad, ignorancia e insensatez.

El propósito de Dios al inspirar a Salomón a escribir los proverbios, es hacernos sagaces, inteligentes y cuerdos, para conocer razones prudentes y recibir el consejo de la prudencia, justicia, juicio y equidad, según Su sabiduría.

Proverbios, dentro de todo el tesoro que supone el consejo de Dios en Su Palabra, es un regalo especial de Dios para nosotros.

¿Qué sabiduría buscamos en la cotidianidad de nuestro andar? ¿Evidencia nuestra cotidianidad el carácter sabio que Dios espera de nosotros?

Padre cédenos el privilegio de, más allá de entender sabiduría y doctrina, que el testimonio de nuestra vida sea evidenciar en nuestro carácter cotidiano el gozo genuino de ser hijos del único y sabio Dios, fuente de toda la sabiduría y la doctrina que necesitamos.”

 365 Meditaciones…154

Junio 2

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