Proverbios 1:5-7

“Oirá el sabio, y aumentará el saber,

Y el entendido adquirirá consejo,

Para entender proverbio y declaración,

Palabras de sabios, y sus dichos profundos.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;

Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza

El consejo de Dios es la base del entendimiento de la sabiduría, pero es viviendo el temor de Dios cuando la esencia misma de la sabiduría cala en nuestro corazón para impactar nuestra cotidianidad.

¿Vivimos sabiamente?

La sabiduría sin temor de Dios, es intelectualidad vana y fuente esencial para la negación de Dios desde la ciencia. Peligro inminente: no es lo mismo una persona de fe temerosa de Dios, que un intelectual de la fe sin temor de Dios. Con toda probabilidad el primero es salvo, el segundo es de dudar.

¿Tememos a Dios?

Salomón, en estos primeros versos de Proverbios, establece la complejidad simple de su propósito: sembrar en los simples y en los jóvenes el temor de Dios como fuente esencial para comprender el consejo de Dios y vivirlo con sabiduría.

Salomón no procurar aumentar el conocimiento simplemente, busca transformar la cotidianidad del individuo por medio del temor de Dios.

Solo quien vive el temor del Señor anda en sabiduría cierta. Para bien, nada impacta más profundamente al corazón del hombre que el temor de Dios por medio del conocimiento del consejo de Dios.

¿Cuánto temor de Dios mueve nuestra cotidianidad? ¿Cuánto temor de Dios compone nuestra sapiencia cotidiana? ¿Qué prioridad tiene en nuestras decisiones el temor de Dios? ¿Evidencia nuestra cotidianidad que somos testimonio vivo de la sabiduría de Dios obrando en nosotros o de un simple y vano haber de conocimiento enciclopédico de la historia de Dios? ¿Cuán sabios somos?

Padre concédenos el privilegio de amar con fruición, empeño y diligencia, el temerte”

365 Meditaciones…155

Junio 3

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