La sabiduría clama en las calles,

Alza su voz en las plazas;

Clama en los principales lugares de reunión;

En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.

¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza,

Y los burladores desearán el burlar,

Y los insensatos aborrecerán la ciencia?

Volveos a mi reprensión;

He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros,

Y os haré saber mis palabras

 Proverbios 1:20-23

Sus promesas se derraman en el arrepentimiento cierto de quienes creen en sus palabras.

Luego de describir la realidad del crimen de sangre por codicia, común a su tiempo, y las terribles consecuencias de ello, en estos versos, Salomón emite un severo llamado al arrepentimiento para quienes ignoran las manifestaciones de la sabiduría de Dios y su verdad, expresada en mil formas en su entorno cotidiano de entonces, y en especial, hoy, manifiesto a nosotros, en el mensaje y la persona de Cristo en el Evangelio.

Toda la Escritura apunta a la persona y obra de redención de Cristo, Jesús.

Aun cuando estos versos están contenidos en los Proverbios del Antiguo Testamento, apuntan a la persona y obra de Cristo Jesús, reveladas en el Nuevo Testamento, porque toda la Escritura apunta a la persona y obra de redención de Cristo, Jesús.

El mensaje del Evangelio, llamado a arrepentimiento y salvación por medio de Cristo, está contenido en la vida y obra de Jesús. Y este llamamiento a arrepentimiento y salvación es lo que Salomón clama para el pueblo de su tiempo y hoy, para nosotros, en Cristo.

Cristo es la esencia de la sabiduría y verdad de Dios. Ir a la fuente de la sabiduría de Dios en arrepentimiento es el primer paso a la salvación del hombre en la promesa de vida eterna.

Muchos son los pasajes en la Palabra que dan la referencia en cuanto a Cristo como la esencia misma de la sabiduría de Dios.

Un pasaje en particular me cautiva: “Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, nos dejó el pequeño gran Pablo en Colosenses 2:1-3

El tesoro del perdón y la redención en sus promesas, solo puede ser hallado en el cofre que contiene toda la sabiduría y el conocimiento de Dios: Jesús. La llave es el arrepentimiento.

Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, Y os haré saber mis palabras” (v.23), aquí el llamado a arrepentimiento y la promesa de derramamiento del espíritu en el corazón del hombre para el conocimiento de su verdad. En Juan 14:26, Jesús nos deja un paralelo exquisito a este verso de Proverbios: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dichoJuan 14:26

La coherencia de la Escrituras y la esencia de Cristo como eje central de todo lo escrito es apasionante.

El llamado al arrepentimiento no es un “one time call”. El arrepentimiento a que estamos llamados, es un ejercicio diario, porque a diario el pecado queda evidenciado en nuestro andar. Y este pecado evidenciado no es otra cosa que el olvido de la sabiduría que hemos conocido en Cristo.

Padre vence nuestras barreras y tráenos en arrepentimiento cierto cada día. Danos la convicción de pecado que nos traiga de nuevo a la sabiduría que ese en tu Hijo, Jesús.

365 Meditaciones…160

Julio 13

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