El provee de sana sabiduría a los rectos;
Es escudo a los que caminan rectamente.

Es el que guarda las veredas del juicio,
Y preserva el camino de sus santos.

Entonces entenderás justicia, juicio
Y equidad, y todo buen camino.

10 Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,
Y la ciencia fuere grata a tu alma,

11 La discreción te guardará;
Te preservará la inteligencia,

12 Para librarte del mal camino,
De los hombres que hablan perversidades,

13 Que dejan los caminos derechos,
Para andar por sendas tenebrosas;

14 Que se alegran haciendo el mal,
Que se huelgan en las perversidades del vicio;

15 Cuyas veredas son torcidas,
Y torcidos sus caminos”

Proverbios 2:7-15

Dios es nuestra fuente de sabiduría y protección.

En estos versos Salomón claramente separa el proceder de quienes están en Dios y de quienes no. Declara la esperanza de aquellos que en Su sabiduría crecen y andan, y describe la oscuridad de quienes buscan en los caminos retorcidos de la iniquidad.

Queda claro que la vida del creyente no es estática.

La vida del creyente es un proceso dinámico de crecimiento en la sabiduría del Señor mientras se andan los caminos de este lado de la gloria. Esto es la santificación del creyente. Por ello los versos 7 y 8 debemos verlos como la dependencia misma del creyente en Dios: proveedor de sabiduría y de seguridad para quienes caminan bajo sus principios.

El verso 9 contienen un concepto exquisito que todo creyente debería anhelar: “Entonces entenderás justicia, juicio y equidad” ¿No es de anhelar el poder entender la justicia, el juicio y la equidad de Dios? En el verso 10, Salomón nos deja dos condicionantes que deben ser fuente de nuestra meditación: que la sabiduría entre al corazón y que sea grata a nuestra alma.

¿Estamos resistiéndonos a que la sabiduría de Dios actúe en nuestro corazón? ¿Nos es grata Su sabiduría aplicada en nuestras decisiones cotidianas?

El verso 11, nos trae dos promesas: la discreción que guarda, la inteligencia que preserva.  Estas dos promesas hacen buen paralelo al mandato de Jesús en Mateo 10:16, cuando aconseja sobre el obrar del creyente en medio del mundo caído: “sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas”

Los versos 12 al 15 son clara advertencia sobre aquello que la sabiduría de Dios nos hará evitar; lo que debe llevarnos a una revisión de nuestra cotidianidad, este proceso dinámico de andar los caminos de este lado de la gloria.

Salomón detalla una serie de características del camino de los malos, que deberían sonar como advertencia a nuestro diario vivir: el hablar perversidades, el andar por sendas tenebrosas, la alegría de hacer el mal, disfrutar en las perversidades de los vicios.

Todos conocemos personas que viven estas realidades. Cabe pues preguntarnos: ¿Estamos compartiendo esto en la cotidianidad como si el nombre de Dios no estuviese siendo deshonrado? ¿Nos hacemos cómplices complacientes en la perversidad al hablar, en el andar por sendas tenebrosas, en la alegría de hacer el mal, en disfrutar las perversidades de los vicios, que otros de nuestro entorno evidencian? 

Padre ayúdanos a ver dónde las tinieblas penetran nuestra alma, buscando apagar la llama de tu sabiduría. Que nuestra cotidianidad sea reflejo vivo de corazones siendo guiados por la sabiduría que solo puede venir de ti. Forja en nosotros el carácter dócil, sencillo y prudente que solo se sostenga en la verdad de tu Palabra.

365 Meditaciones…164

Julio 17, 2017

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